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Partidos históricos de la selección argentina: la agónica clasificación sobre la hora

Uno de los partidos históricos de la selección argentina más angustiantes que nos tocó vivir. Pero que terminó abriendo la puerta a la gesta más grande.
Federico Argento
gareca argentina perú

En la historia del éxito de la Selección Argentina en México 86 hay muchos momentos gloriosos. El gol de Maradona a los ingleses, el de Burruchaga a Alemania, la frade de Maradona a Bochini cuando entró a la cancha. La dura batalla contra Uruguay. El despliegue colosal del Diego contra Bélgica. El mismo Pelusa levantando la Copa en andas de los hinchas. Pero nada de todo eso hubiera pasado si antes no ocurría un hecho clave en otro de los partidos históricos de la selección argentina.

Partidos históricos de la selección argentina: el camino al desahogo

Eran las Eliminatorias para el Mundial 1986. La Argentina de Carlos Salvador Bilardo y Diego Armando Maradona venía con paso firme rumbo a México. Ya habían dado cuenta de Colombia y Venezuela con cuatro victorias consecutivas: Venezuela (3 a 2 de visitante y 3 a 0 de local) y Colombia (3 a 1 de visitante y 1 a 0 de local). Todo parecía indicar que la clasificación estaba cerca.

Pero Perú, un seleccionado que había tenido buenas participaciones mundialistas y que ya en 1970 eliminó a Argentina en la fase clasificatoria dejándolo sin poder ir a la cita de México 1970, iba a plantarse de frente y poner en suspenso el resto de la historia.

De hecho, Perú fue el primer tropiezo en ese camino clasificatorio. En Lima, la Argentina cayó por 1 a 0 con gol de Juan Carlos Oblitas, en el famoso partido que quedó en la historia por la asfixiante marca de Luis Reyna sobre Maradona.

A pesar del triunfo peruano, Argentina seguía liderando el grupo con 8 puntos y Perú lo seguía con 7, ya que había empezado perdiendo en su visita a Colombia y luego había empatado contra la misma selección jugando en Lima. El triunfo contra la albiceleste lo ponía segundo, a un solo punto. Por eso, a Argentina le alcanzaba con el empate para mantener la distancia en la tabla de posiciones y clasificar a México 86.

El partido decisivo

Era el 30 de junio de 1985 y los nervios estaban a flor de piel ese día. No olvidemos que solo 16 años antes, el mismo Perú había dejado afuera a Argentina del Mundial ’70. Y esa vez la Copa también se había disputado en México. Demasiada coincidencia, nadie quería ni pensar en ello.

Más allá de esas similitudes, hay otra más. El resultado final de 1969 que metió a Perú y el de 1985 que le dio el pase a Argentina fue el mismo. Un empate en 2 goles.

Argentina – Perú clasificación a México 86: Primer tiempo

Apenas comenzó el partido en el Monumental, Maradona tuvo su revancha. A los 12 minutos, tras un lateral y teniendo nuevamente a Reyna como una estampilla, Pelusa se sacó muy bien la marca de encima, desbordó por la izquierda y mandó un centro al corazón del área. Pasculli dominó en posición de nueve y definió al segundo palo del arquero: 1 a 0.

Pero la tranquilidad que parecía inspirar ese gol tempranero poco a poco iba a diluirse. A los 23 minutos, el peruano Uribe baja de cabeza una pelota en el área y Velásquez define limpiamente para poner el empate transitorio.

La cosa se puso mucho más dura a los 39 de ese primer tiempo. Una pelota intrascendente perdida en la mitad de la cancha terminó con un gran pase entre los centrales argentinos para Barbadillo: El delantero la toma, elude al arquero Fillol y silencia a la hinchada argentina marcando el gol y poniendo el partido 2 a 1.

La situación era angustiante tanto en el marcador como en el desarrollo del juego. Argentina había perdido el dominio de la pelota, Perú desarrollaba un juego de marca y dominio y la gente en las gradas ya emepzaba a impacientarse. Con ese clima pesado concluyó el primer tiempo.

Argentina – Perú clasificación a México 86: Segundo tiempo

Argentina salió más nerviosa que antes de irse al vestuario, al final de la primera etapa. No lograba dominar el balón, en una cancha mojada y embarrada, y le estaba resultando imposible aproximarse con peligro al arco peruano.

Perú siguió dominando los espacios y con mucho oficio se iba desplegando en cada contraataque hacia el campo argentino. En un momento pareció que llegaba el tercero y se acababa la ilusión argentina.

Pero, ahí estaba la hazaña albiceleste esperando para hacer su aparición en el minuto 36 del complemento. Garré tira un centro al área desde el corner y la defensa peruana alcanza a rechazarlo sin peligro, pero en ese despeje la pelota le cae a Burruchaga, quien mandó un centro al área.

Passarella, el central capitán argentino, había subido para cabecear en el córner y se había quedado expectante cerca del área. Él recibió el balón sobre la derecha: la paró con el pecho, avanzó unos pasos y sacó un remate que el arquero desvió sin poder contener.

A ´partir de allí la respiración de todo el estadio y de quienes miraban el partido por televisión se contuvo al unísono. La pelota pegó en el palo e inició un lento recorrido atravesando toda la línea de cal del arco peruano, pero sin ingresar. Entre la desesperación por rechazar de los defensores y el deseo de los delanteros de convertir, se impuso el olfato goleador de Ricardo Gareca, quien había ingresado en el complemento y pudo empujar la pelota al fondo de la red.

El Tigre, debajo del arco, empujó la pelota hacia la red para marcar un gol histórico y muy celebrado dentro del fútbol argentino. Porque fue, en definitiva, el de la clasificación.

“Y al final, cuando faltaban diez, llegó aquella jugada de Passarella, el empujoncito de Gareca, ¡qué sé yo! Yo ni me di cuenta quién había hecho el gol, pero lo tenía cerca de Pedrito Pasculli y me abracé, me abrazaba con cualquiera… Pero fue de Gareca, fue del Flaco, sino la pelota se iba afuera, se iba afuera.”

Diego Armando Maradona

El gol agónico volvía a poner a Argentina en México 86. Pero los restantes 9 minutos iban a ser un espectáculo en si mismos. A Maradona le impiden un gol sobre la línea y luego Fillol, ya en tiempo de descuento, tuvo una atajada descomunal para impedir que Argentina quede afuera del Mundial.

Llegó el pitazo final y la alegría incontenible y el deshago para Bilardo y todos los argentinos. Una coincidencia más de ese día: el árbitro fue Romualdo Arppi Filho, el mismo que un año después dirigiría la final que Argentina le ganó a Alemania y le daría su segundo título mundial.

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